El purgatorio y La Biblia
¿Es mencionado el purgatorio en La Biblia? La respuesta corta y honesta es NO.
En la Biblia (en ninguna Biblia) no existe ningún versículo claro, directo y explícito que afirme la existencia del purgatorio como un estado post-muerte donde el alma es purificada mediante sufrimiento temporal.
Las ideas acerca de la existencia de un lugar donde:
1. Irían los que mueren en amistad con Dios, pero, que necesitan aún de purificación para ir al Cielo.
2. Que los fieles que aún sigan vivos pueden ayudar a las almas del Purgatorio acortando su estadía en el mismo a través de oraciones, plegarias, limosnas, indulgencias y obras de penitencia.
3. Que todo aquel que entra en el Purgatorio terminará tarde o temprano entrando al Cielo.
4. Que las penas que se sufren son similares a las del Infierno, pero no son eternas y purifican a los elegidos.
Comenzaron a perfilarse entre los siglos III y VI. El concepto tomó forma más definida en la Edad Media. Fue afirmado oficialmente por la Iglesia católica en el Concilio de Florencia (1439) y confirmado dogmáticamente en el Concilio de Trento (1545–1563).
Debemos tener muy en claro acerca de lo que exige la propia Escritura para considerar una doctrina, como válida.
“¡Busquen las instrucciones y las enseñanzas de Dios! Quienes contradicen su palabra están en completa oscuridad” Isaías 8:20
Cuando la Biblia establece una verdad central (salvación, justificación, resurrección, juicio, etc), lo hace de manera clara, repetida y explícita:
Una doctrina que afecta el destino eterno del alma debería aparecer con un alto nivel de claridad. El purgatorio NO cumple ese criterio.
Los textos que suelen citarse cuando se menciona el purgatorio… y qué de ninguna manera prueban su existencia son:
a) 2ª Macabeos 12:44–45. Este interesante libro, “que no pertenece al canon hebreo ni al protestante”, solo menciona “oraciones por los muertos”
Aun aceptándolo, NO describe un purgatorio, sino una práctica.
La doctrina NO se deduce del texto, se le impone al texto.
b) 1 Corintios 3:13–15: “…será salvo, aunque, así como por fuego”
Pablo habla del juicio de las obras del creyente, NO de la purificación del alma.
El “fuego” prueba la calidad del servicio, NO expía pecados.
La persona ya es salva, NO está siendo purificada para serlo.
c) Mateo 12:32: “…no le será perdonado ni en este siglo ni en el venidero”
· Este párrafo bíblico, NO enseña que algún pecado en particular será perdonado después de la muerte.
· Es una figura del lenguaje judaico para afirmar que jamás será perdonado.
Lo que la Biblia SÍ afirma, con absoluta claridad es lo siguiente:
1. El estado después de la muerte es definitivo
“Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” Hebreos 9:27
NO hay un proceso intermedio de purificación.
2. La obra de Cristo es suficiente y completa.
“Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados” Hebreos 10:14
El sacrificio de Cristo fue más que suficiente. El purgatorio es, como tantas otras, una invención humana.
3. El creyente pasa directamente a la presencia de Cristo
“Ausentes del cuerpo, presentes al Señor” 2 Corintios 5:8
NO hay en La Biblia la más mínima mención de una estación intermedia de sufrimiento purificador, ni nada por el estilo.
Los comentarios de algunos papas contemporáneos complican aún más la cosa.
El 13 de enero del 2011, el Papa Benedicto XVI, afirmó: “El purgatorio, no es un fuego exterior, sino interno. Es el fuego que purifica las almas en el camino de la plena unión con Dios”
Su antecesor, Juan Pablo II, coincidió con Ratzinger en que el purgatorio existe, pero que no es “un lugar” o “una prolongación de la situación terrenal” después de la muerte, sino “el camino hacia la plenitud a través de una purificación completa”
El papa Wojtyla también aseguró durante su pontificado que tanto el paraíso como el infierno no son lugares físicos, sino estados del espíritu.
El problema de fondo es el siguiente: el purgatorio NO nace del texto bíblico, sino de una tensión doctrinal:
“Por un lado, se afirma que Cristo salva”
“Por otro lado, se duda de que su obra sea suficiente”
Las consecuencias de esta dicotomía son obvias, se pretende introducir un mecanismo que complete lo que la cruz supuestamente dejó incompleto.
Pablo lo resume con dureza:
“Si la justicia fuera por la ley, entonces por demás murió Cristo” Gálatas 2:21
La conclusión es clara y pretende ser también respetuosa: La Biblia NO enseña el purgatorio de una manera explícita, ni implícita. Es una doctrina desarrollada fuera del texto, sostenida por tradición, NO por exégesis bíblica.
La Escritura presenta solo dos realidades tras la muerte:
1. Con Cristo
2. Separados de Cristo
La salvación de los seres humanos NO descansa en un proceso inventado por humanos, sino en una Persona, Dios mismo: Cristo
“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” Romanos 5:1
Juan Alberto Soraire / Un cristiano del montón