El que calla otorga

Convengamos en que hay momentos, en los que callar, deja de ser prudencia y empieza a transformarse en complicidad.

Hace tiempo que reflexiono sobre algo que resulta difícil de ignorar y que observo con preocupación y también con enojo: la enorme cantidad de veces que La Biblia condena la idolatría, la adoración de imágenes, de estatuas, de seres creados y de cosas por el estilo, y cómo, algunos líderes cristianos, miran hacia otro lado cuando estas cuestiones aparecen delante de sus propias narices e inclusive…las fomentan”

Mateo 15:14 los delata cuando los denomina: “… ciegos guías de ciegos”

No estoy escribiendo esto para atacar personas, lo hago porque creo que la verdad merece ser tomada en serio, especialmente cuando quienes tienen la responsabilidad de enseñar y cuidar al pueblo cristiano deberían ser los primeros en hacerlo.

La Biblia es muy clara:

  • Éxodo 20:3-5: «No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen ... ni las honrarás».

  • Deuteronomio 4:15-19: Israel recibe la advertencia de no hacerse imagen de ninguna criatura ni adorar el sol, la luna, las estrellas o cualquier cosa creada.

  • Deuteronomio 5:7-9: vuelve a prohibirse hacer imágenes para inclinarse ante ellas y servirlas.

  • Levítico 26:1: «No harán para ustedes ídolos, ni escultura, ni estatua».

  • Salmo 115:4-8: describe los ídolos hechos por manos humanas y denuncia que quienes los hacen y confían en ellos terminan asemejándose a ellos.

  • Isaías 44:9-20: dedica un extenso pasaje a mostrar la contradicción de fabricar un objeto con las propias manos y después postrarse ante él.

  • Isaías 42:8: Dios declara: «Mi gloria no la daré a otro».

  • Romanos 1:22-25: condena el intercambio de la gloria del Dios incorruptible por representaciones de criaturas y denuncia que se adore y sirva a «la criatura antes que al Creador».

  • 1 Corintios 10:14: «Aléjense de la idolatría».

Y hay más…

Entonces, pregunto: ¿Cómo puede un cristiano leer todo esto y permanecer indiferente?

Mi pregunta está particularmente dirigida para quienes tienen la responsabilidad de enseñar, orientar y cuidar a los creyentes. La Biblia responsabiliza severamente a quienes fueron puestos para cuidar al pueblo y no cumplen con esa misión.

Mateo 18:6 contiene una de las advertencias más severas de Jesús al respecto: “…cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar”

Por su parte Santiago 3:1 advierte que quienes enseñan, serán juzgados con mayor severidad.

Mi pregunta no es una acusación camuflada. Es una pregunta que nace de la propia Biblia: Si vos, que estás leyendo estas líneas, sos un líder espiritual, sea como fuere que te denominen, y crees que las Escrituras son Palabra de Dios, ¿Por qué te callas?

Si consideras que determinadas prácticas son compatibles con la fe cristiana, explícalo abiertamente y con La Biblia en la mano.

Pero si sabes que existe una contradicción entre determinadas prácticas y lo que las Escrituras enseñan, ¿No tienes acaso la obligación espiritual de advertir a quienes tienes bajo tu cuidado? … Está la Vida Eterna de tus feligreses en juego…que no es poco.

No estoy solicitando condenar personas. Pido coherencia. Pido que La Biblia tenga autoridad incluso cuando sus palabras resultan incómodas para nuestras tradiciones, costumbres o instituciones.

Porque si un líder cristiano ve algo que considera contrario a la Palabra de Dios y decide no hablar, debería preguntarse seriamente por qué está callando, porque: “el que calla, otorga”

Si vos sos uno de ellos, ¡No deseo estar en tus zapatos el día que te encuentres ante la presencia del Dios de La Biblia!

Juan Alberto Soraire

Un cristiano del montón