La doctora Laura y el Antiguo Testamento

La Dra. Laura Schlessinger es una conocida periodista de radio en los Estados Unidos, quien, en la década del 90, tenía un programa de radio donde en forma personal y por teléfono, respondía, preguntas y daba consejos a sus eventuales oyentes, acerca de cuestiones bíblicas.

Laura era, y probablemente lo siga siendo, una sincera y apasionada cristiana, como puede serlo cualquiera de nosotros.

En aquellos tiempos, al igual que en la actualidad, se generaban polémicas e intercambio de opiniones cuando se abordaban ciertos temas conflictivos… nada nuevo bajo el sol.

La controversia entre los oyentes se intensificaba cuando ciertos temas se entrelazaban, particularmente cuando estos se referían a la religión y la homosexualidad, generándose diversas interpretaciones sobre el mensaje bíblico.

En una de sus habituales declaraciones, la periodista afirmó, citando Levítico 18:22, que la homosexualidad es una abominación, y sostuvo que, según esta enseñanza, la misma no puede ser aceptada bajo ninguna circunstancia. Hecho que no negaría ningún cristiano que haya escudriñado las escrituras.

Les transcribo a continuación, una carta abierta dirigida a la Dra. Laura escrita por un residente en los Estados Unidos, que ha sido hecha pública en Internet:

"Querida Dra. Laura: Gracias por dedicar tantos esfuerzos a educar a la gente en la Ley de Dios. Yo mismo he aprendido muchísimo de su programa de radio e intento compartir mis conocimientos con todas las personas con las que me es posible. Por ejemplo, cuando alguien intenta defender el estilo de vida homosexual me limito tan sólo a recordarle que en Levítico 18:22, se establece claramente que la homosexualidad es una abominación.

De todas formas, necesito algún consejo adicional de su parte respecto a algunas otras leyes bíblicas en concreto y cómo cumplirlas:

-Cuando quemo un toro en el altar como sacrificio sé que emite un olor que es agradable para el Señor (Levítico 1:9). El problema está en mis vecinos. Argumentan que el olor no es agradable para ellos. ¿Debería castigarlos? ¿Cómo?

-Me gustaría vender a mi hija como esclava, tal y como sanciona Éxodo 21:7. En los tiempos que vivimos, ¿qué precio piensa que sería el más adecuado?

-Sé que no estoy autorizado a tener contacto con ninguna mujer mientras esté en su periodo de impureza menstrual (Levítico 15:19-24). El problema que se me plantea es el siguiente: ¿cómo puedo saber si lo están o no? He intentado preguntarlo, pero muchas de ellas se sienten ofendidas.

-Levítico 25:44, establece que puedo poseer esclavos, tanto varones como hembras, mientras sean adquiridos en naciones vecinas. Un amigo mío asegura que esto es aplicable a los mejicanos, pero no a los canadienses. ¿Me podría aclarar este punto? ¿Por qué no puedo poseer esclavos canadienses?

-Tengo un vecino que insiste en trabajar en el Sabat. El libro de Éxodo 35:2 claramente establece que ha de recibir la pena de muerte. ¿Estoy moralmente obligado a matarlo yo mismo? ¿Me podría apañar usted en este tema de alguna manera?

-Un amigo mío afirma que, aunque comer mariscos es una abominación (Levítico 11:10), es una abominación menor que la homosexualidad. Yo no lo entiendo. ¿Podría usted aclararme este punto?

-En Levítico 21:20, se establece que uno no puede acercarse al altar de Dios si tiene un defecto en la vista. He de confesar que necesito gafas para leer. ¿Mi agudeza visual tiene que ser del 100%? ¿Se puede relajar un poco esta condición?

-La mayoría de mis amigos (varones) llevan el pelo arreglado y bien cortado, incluso en la zona de las sienes a pesar de que está expresamente prohibido en Levítico, 19:27. ¿Cómo han de morir?

-Sé, gracias a Levítico 11:6-8, que tocar la piel de un cerdo muerto me convierte en impuro. Así y todo, ¿puedo continuar jugando al fútbol de arquero, si utilizo guantes?

-Mi tío tiene una granja. Incumple lo que se dice en Levítico 19:19, ya que planta dos cultivos distintos en el mismo campo, y también lo incumple su mujer, ya que lleva prendas hechas de dos tipos de tejido diferentes (algodón y poliéster). Él además se pasa el día maldiciendo y blasfemando. ¿Es realmente necesario llevar a cabo el engorroso procedimiento de reunir a todos los habitantes del pueblo para lapidarlos? (Levítico 24:10-16). ¿No podríamos sencillamente quemarlos vivos en una reunión familiar privada, como se hace con la gente que duerme con sus parientes políticos? (Levítico 20:14).

Sé que usted ha estudiado estos asuntos con gran profundidad, así que confío plenamente en su ayuda. Gracias de nuevo por recordarnos que la palabra de Dios es eterna e inmutable.” Fin

Los cristianos debemos tener muy claro, que La Biblia, no es un libro de historia, ni de geografía, ni mucho menos de cultura general. Se trata de un libro religioso. En él, se relata una historia de amor entre un Dios y su pueblo.

Historia que fue escrita a través de miles de años, por diferentes autores, donde las cuestiones de fondo (los principios) y las de forma (las costumbres), caminaron juntas, pero de ninguna manera debemos confundirlas, mucho menos mezclarlas arbitrariamente.

Por lo tanto, a la hora de meditar en estos temas, no podemos ser ciegos ni necios al intentar replicar, miles de años después, las costumbres que fueron propias de una época y de una determinada cultura, influenciadas por tradiciones humanas, que no siempre reflejaron la voluntad de Dios, sino más bien los usos y costumbres de la época en que fueron escritas.

Cabe destacar, que también en el Nuevo Testamento nos encontramos, aunque en menor medida, con este tipo de conflictos culturales.

Por último, deseo señalar, por si algún distraído no lo tuvo aún en cuenta, que los PRINCIPIOS bíblicos, para los cristianos, que son inmutables, están fundamentados en el Nuevo Testamento, que es la base de nuestra fe y la esencia del cristianismo.

La doctora Laura cometió el mismo error que aún hoy cometen muchos cristianos: no tomarse el tiempo de separar la paja del trigo. Léase, escudriñar las escrituras.

Juan Alberto Soraire / Un cristiano del montón