La trampa del legalismo religioso
El legalismo es una práctica, un comportamiento. Consiste en una “preocupación excesiva en cumplir estrictamente un conjunto de leyes y reglas”, a menudo creadas por el hombre.
El fundamentalismo, por su parte, es una creencia. Se trata de una “adhesión rígida e intransigente a principios” de cualquier índole, religiosos, políticos, etc. Suelen confundirse, pero no son lo mismo.
Y el fanatismo, primo hermano de las conductas anteriores, se expresa a través de “la pasión y exaltación exacerbada de lo que se cree”
La mezcolanza entre estos tres comportamientos, resulta una mezcla explosiva, y forman, a mi criterio, lo que comúnmente denominamos: “legalismo religioso”.
Jesús vivió en carne propia el “legalismo religioso”, encarnado en los escribas y fariseos de su tiempo. Para esta gente, el cumplimiento estricto de las leyes y reglamentaciones milenarias adaptadas a su “propio gusto y conveniencia” estaban por encima de cualquiera otra postura.
Jesús fue muy crítico con ellos, leemos en Mateo:
“… escribas y fariseos hipócritas, limpian lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro están llenos de robo y de injusticia."
"… atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ustedes ni con un dedo quieren moverlas."
Y por si faltaba algo, afirma:
¡Hipócritas, necios y ciegos, guía de ciegos, semejantes a sepulcros blanqueados, generación de víboras!
¡Más claro échale agua! Como vemos, Jesús no andaba con vueltas, nosotros tampoco.
El “legalismo religioso” existe en TODAS las denominaciones cristianas, en la tuya también, aunque no te guste aceptarlo.
El legalista cristiano, construye una estructura amurallada de lo que cree, y pretenderá que el resto de los cristianos opinemos como él.
Eleva costumbres y normas culturales descriptos en las escrituras a la categoría de principios divinos, confunde la letra con el propósito de la revelación. Mandatos y costumbres circunstanciales, con principios eternos de Dios. Tradiciones y prácticas culturales, con obligaciones espirituales. Un delirio.
Estos personajes, se consideran los intérpretes naturales de las escrituras bíblicas. Pueden crear mandamientos y doctrinas que nadie sabe de donde salieron, y que, de hecho, en La Biblia no figuran. Y si no estás de acuerdo con él, el que estará en pecado siempre vas a ser vos. ¡Por supuesto!
En lo doctrinal producen estragos y en las cuestiones éticas no se quedan atrás. Utilizan las escrituras para que digan lo que ya creen de antemano y para ello, como mínimo, manipulan los versículos bíblicos sacándolos de contexto, eligiendo los que se adaptan a lo que ya creen. Dejan de lado lo que no les interesa.
De esta manera manipulan a sus eventuales oyentes para llevarlos de las narices a donde él quiere, de hecho, consideran que su experiencia personal es la regla para todos.
Suelen ofrecer un evangelio barato y berreta, sin fundamentos doctrinales; vacío de contenido, donde parecería que todo pasa en el ámbito del templo, y en el cumplimiento de reglamentaciones y ritos puramente humanos pre establecidos no sabemos por quién.
A estos señores (o señoras), les importa poco o nada el crecimiento espiritual de la feligresía. En cambio, les ofrecen promesas de prosperidad, sanidad, espectáculos ruidosos, idolatría disfrazada de fe y toda clase de prácticas ajenas al evangelio.
En algunos casos extremos, se tolera la adoración de cualquier cosa. La única cuestión que les interesa parece ser que los creyentes “no se escapen del redil”
De Cristo y su sacrificio en la cruz casi no se habla.
Ahora bien, hay una mala noticia para vos, que estás leyendo estas líneas: la responsabilidad y el error no es solo de ellos, de quienes se encargará Dios en su debido tiempo.
La responsabilidad también es tuya, porque como dice el dicho: “la culpa no solo la tiene el chancho, sino también, el que le da de comer”
Porque para que estos personajes existan, necesitan tener delante de ellos a cristianos dóciles, tontos, bobos, idiotas, ingenuos, sumisos, tarados espirituales, que se dejan llevar de aquí para allá sin chistar. ¡No estoy ablando de vos, por supuesto!
Sé que suena duro, pero es mi intención despertarlos, si es que a esta altura hay alguno durmiendo.
El consejo del apóstol Pablo es: “Examinen todo, retengan lo bueno” 1ªTesalonicesnse 5:21
"Para que ya no sean como niños fluctuantes, llevados de aquí para allá por cualquier viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error." Efesios 4:14
Ahora bien ¡La pelota ha quedado de tu lado!
La Biblia no pica ni muerde, por el contrario, en ella no solo encontrarás el camino para la salvación de tu alma, sino también la fórmula para que tu vida aquí en la tierra, transcurra de una manera diferente.
¡No permitas que te engañen!
¡Acércate a una iglesia donde se estudie La Biblia libremente!
Juan Alberto Soraire
Un cristiano del montón