Los milagros

No es la primera vez, ni va a ser la última, que hablamos del tema

“Los milagros son una realidad, sino pregúntale a los ángeles”

¿Cuál es el verdadero significado de esta sugestiva frase que encontramos escrita en el parabrisas trasero de un vehículo?

¿Indica que el conductor cree en los milagros, o es una forma irónica de decir que no cree ni en los milagros ni en los ángeles?

¿Es realista creer que los milagros sucedieron alguna vez o que aún hoy suceden? Ya que no podemos preguntarles a los ángeles, ¿A quién podemos preguntarle? Sin duda, es uno de los temas más relevantes y polémicos adentro de la comunidad cristiana toda.

Sabemos que hechos extraordinarios y sorprendentes sucedieron en tiempos bíblicos, los encontramos perfectamente redactados en las escrituras tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.

Nos preguntamos: ¿Siguen aún ocurriendo? ¿Están vigentes? ¿Se manifiestan de otra manera? ¿Qué nos dice La Biblia al respecto?

Según la RAE, un milagro es un suceso extraordinario y maravilloso que provoca admiración y sorpresa, que no puede explicarse por las leyes regulares de la naturaleza y que se atribuye a la intervención de un ser sobrenatural de origen divino.

Algunos ejemplos concretos de milagros serían:

· Arrojar una piedra al aire y que quede flotando indefinidamente sin soporte alguno.

· Que el agua de una cascada circule de abajo para arriba, espontáneamente, desafiando la gravedad.

· Que una persona amputada de su brazo, lo recupere instantáneamente y completo delante de testigos.

· Que alguien muerto desde hace varios días vuelva a la vida con su cuerpo totalmente restaurado.

· Caminar sobre el agua sin ningún apoyo físico.

· Detener el movimiento del Sol o de la Tierra.

· Convertir instantáneamente agua en vino, modificando su composición química sin proceso alguno.

· Multiplicar materia de la nada, por ejemplo, que cinco panes alimenten a miles y sigan sobrando.

· Sanar de inmediato una enfermedad irreversible y comprobable médicamente, sin tratamiento ni recuperación progresiva.

· Que el fuego no produzca quemaduras sobre un cuerpo humano completamente expuesto a él.

En las escrituras bíblicas, muchos milagros son descriptos como interrupciones del orden natural:

· Éxodo: apertura del Mar Rojo.

· Josué: el Sol detenido.

· Daniel: hombres dentro del horno sin quemarse.

· Evangelio de Mateo: Jesús caminando sobre el mar.

· Evangelio de Juan: resurrección de Lázaro.

Ahora bien, esto abre una cuestión muy importante: muchas cosas que hoy la gente llama “milagros” no rompen ninguna ley natural…por lo tanto...no son milagros. Debemos ser honestos en esto, con engañarnos no resolvemos nada.

· Sobrevivir a un accidente.

· Sanar después de un tratamiento.

· Conseguir trabajo “providencialmente”

· Escapar de una tragedia.

· Recuperarse contra pronósticos médicos.

Esos hechos pueden ser emocionalmente extraordinarios o interpretados como intervención divina, pero no necesariamente constituyen milagros en sentido estricto, porque no violan claramente las leyes de la naturaleza.

Por lo tanto, no todo hecho extraordinario es automáticamente un milagro. Estos eventos, suceden todos los días, en todos lados, en todos los templos, en todas las religiones. ¿O no?

Un milagro verdadero debería ser objetivamente inexplicable, visible y verificable, no solamente una interpretación subjetiva del observador. Esto permitiría separar: milagro, de providencia, coincidencia, sugestión, fe emocional, mentiras y otras yerbas.

Tampoco debemos espiritualizar el tema. Creer o no en los milagros no nos hace mejores ni peores que nadie, ni mucho menos nos salva o nos condena, o para decirlo de una manera explícita y políticamente incorrecta, creer o no en los milagros, no nos envía directamente ni al Cielo ni al Infierno, no son una prueba de nada y pueden no servir para nada.

No te olvides que fueron diez los curados de lepra por Jesús, y solo uno regresó a agradecerle.

“Si no escucharon a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque alguno se levante de los muertos.” Lucas 16:31

Personalmente, creo que La Biblia nos ilumina al respecto y nos ayuda a determinar lo que es realmente un milagro, cuando afirma lo siguiente:

“… habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve que no necesitan de arrepentimiento” Lucas 15:7

Por lo tanto, el verdadero milagro, aquel que trasciende y que es humanamente inexplicable, y por el cual hay alegría en el cielo, sucede, cuando un pecador reconoce su condición ante Dios y acepta a Cristo como su salvador personal.

Este milagro, en principio invisible, es comprobable. Porque restaura y transforma vidas, cambia comportamientos, transforma familias, regenera relaciones, y da Vida Eterna, y solo el Dios de La Biblia es capaz de hacerlo.

Doy fe, lo hizo conmigo.

Te invito a que seas hoy, el protagonista de un milagro, y el motivo de una fiesta en el Cielo.

Juan Alberto Soraire

Un cristiano del montón