No es fe, es idolatría

Yo soy de Pablo”, “yo de Apolos”, “yo de Cefas”, “yo de Cristo” 1 Corintios 1:12

Qué escena tan actual para un texto tan antiguo.

Cambiá los nombres y tenés el mapa completo del cristianismo de hoy: bandos, denominaciones, influencers espirituales, predicadores estrella, apóstoles truchos, humanos etiquetados de santos, tradiciones defendidas como si fueran la salvación misma.

Cientos de iglesias ¿Cristianas? que cuesta identificarlas como tales. Todo, obra ¿De quién?, de los propios seres humanos.

El apóstol Pablo, no aplaude esa diversidad, sino que la expone como síntoma de una enfermedad: división, orgullo, testarudez espiritual. En otras palabras, una fe desplazada de su centro.

La pregunta de Pablo que sigue es letal:

“¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por ustedes? ¿Fueron ustedes bautizados en el nombre de Pablo?” 1 Corintios 1:13

Te hago algunas preguntas:

· ¿Algún ser humano sacrificó su vida en una cruz por vos?

· ¿Alguno de tus santos favoritos, derramó su sangre por tu salvación eterna?

· ¿Fue la virgen, a quien respetamos profundamente, quien murió en la cruz por vos?

· ¿Acaso la denominación cristiana que tanto defendes, o alguno de sus líderes, pagó por tu salvación eterna?

Si la respuesta es no, y de hecho lo es, entonces hay algo profundamente desordenado en tu mente y en tu corazón. Estas colocando tu identidad espiritual en el lugar equivocado. Porque déjame recordarte algo: ¡El que murió en la cruz por vos fue Jesucristo!

Esto no pretende ser un ataque a tus creencias, ni a la historia de la iglesia, ni a quienes han servido y aun lo siguen haciendo, fielmente. Es un llamado a que dejes de utilizar a seres creados como escudo espiritual. Seres creados, que no pudieron, ni pueden, hacer nada por vos.

Cuando el corazón se aferra más, a una figura humana, a una corriente, o a una tradición, que, a Cristo mismo, eso ya no es fidelidad: es idolatría disfrazada de devoción.

“Muchos cristianos viven como si la salvación dependiera de estar del lado correcto, del grupo correcto, la doctrina correcta, la iglesia correcta, del líder correcto”

La Escritura no dice: “serás salvo por ser evangélico o católico o lo que sea. Cuando estemos ante la presencia de Dios, nadie te va a preguntar a qué iglesia asistías.

La Biblia es clara: “…porque por gracia son salvos por medio de la fe… no por obras, para que nadie se gloríe” Efesios 2:8-9

La fe que menciona el versículo, no se refiere a ningún ser creado, ni a una institución, ni a una tradición. Tiene un nombre: Jesús, Dios mismo.

¿Es la cruz el centro real de tu vida o solo es el logo de tu equipo? ¿Lo seguís a Él, o seguís a quienes hablaron o hablan de Él? ¿A quién seguís?

Te aseguro que el cielo no será una convención de fans. Tampoco habrá tribunas separadas para católicos, protestantes, reformados o carismáticos. No te van a preguntar qué camiseta defendiste con más pasión o para que equipo gritabas los goles.

La pregunta será más simple y más brutal: ¿Quién es Cristo para vos? ¿Confiaste en Él? ¿Viviste para Él?

Jesús mismo lo dijo sin anestesia: “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre” Mateo 7:21

Esto debería intranquilizarnos.

Porque podés ser experto en teología, o estar rodeado de lenguaje cristiano, o emocionarte hasta caerte al suelo, con prédicas y rituales estrafalarios… y aun así no conocer realmente a Cristo y estar alejado de Dios.

El problema no es admirar o respetar a quien lo merece, el problema es reemplazar y rendir culto… a quien no corresponde.

El error, es reemplazar a Cristo, Dios mismo, por la dependencia de estructuras y figuras humanas. Reemplazar la cruz por banderas.

El apóstol Pablo no está negociando matices acá. Está apuntando al corazón del evangelio y nos avisa: ¡Cristo no comparte su lugar!

No se trata de: “Cristo y…”, sino: “Cristo”. Punto. Fin.

Así que, hermanitos, deja de esconderte detrás de seres humanos e instituciones, ellos nada podrán hacer por tu vida eterna. Dejemos de usar etiquetas como excusa para no confrontar nuestra relación real con Jesús. Dejemos de engañarnos a nosotros mismos.

Te voy a dejar un regalo, un versículo bíblico, que deberías atesorar en tu corazón y repetir cada día, te recordará lo que Dios te ama.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito para que todo aquel que en el crea, no se pierda, más tenga vida eterna” Juan 3:16

La pelota queda de tu lado, solo tenes que empujarla.

Juan Alberto Soraire

Un cristiano del montón