Peregrinaje eclesial. ¿Búsqueda o huida espiritual?
En las últimas décadas se ha normalizado un fenómeno inquietante: creyentes que migran constantemente de iglesia en iglesia, de templo en templo, buscando… ¿Algo más? ¿Algo mejor? ¿Algo que los llene?
A veces sin conflicto doctrinal serio, sin persecución, sin razones claras. Simplemente se van. Y vuelven a irse. Y repiten el ciclo una y otra vez.
Esto no parece ser solo una cuestión sociológica, también puede ser una radiografía espiritual.
Analicemos juntos cuales pueden ser los motivos
1. Cuando la iglesia se convierte en un producto
Muchos fieles hoy se acercan a la iglesia con mentalidad de consumidor. Evalúan la música, la predicación, la estética, “la espiritualidad”, el carisma del pastor, los programas. Si no les gusta, cambian de “proveedor espiritual”.
Pero el Reino de Dios no es un shopping religioso.
La iglesia no es un restaurante donde uno se va si el menú no le satisface.
La iglesia es una familia y un campo de formación.
Y en una familia uno no se queda por placer, sino por pertenencia.
2. Inmadurez espiritual disfrazada de “búsqueda”
Es duro decirlo, pero necesario. Mucho del denominado peregrinaje eclesial es inmadurez espiritual. Se busca emoción en lugar de transformación. Se busca consuelo sin corrección. Se busca palabra profética sin arrepentimiento.
La Escritura lo denuncia con claridad:
“Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina… y se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias” 2 Timoteo 4:3
Estos creyentes, parecen no buscar la verdad, sino confirmación de sus deseos. Cuando una iglesia confronta, corrige o llama a crecer, se van a otra que no lo haga.
Eso no es peregrinaje espiritual. Es fuga espiritual.
3. El pecado de moda: huir del proceso
La santificación es lenta, incómoda, frustrante. Requiere permanecer, perdonar, ser corregido, servir cuando no se tiene ganas.
Cambiar de iglesia puede ser legítimo, pero cambiar de iglesia para evitar el proceso es rebelión disfrazada de espiritualidad.
Jesús no dijo: “El que busque la mejor experiencia será salvo”.
Dijo:
“El que persevere hasta el fin, éste será salvo” Mateo 24:13
Perseverar implica quedarse cuando no todo es perfecto y luchar desde adentro para cambiarlo.
4. Divisiones humanas: un problema viejo con cara nueva
Pablo enfrentó esto en Corinto:
“Yo soy de Pablo; yo de Apolos; yo de Cefas…” 1 Corintios 1:12
Hoy diríamos: “Yo soy de la iglesia X, yo de la Y, yo voy a la que tiene más unción, yo voy a la más grande, yo a la más cool, yo voy a la Iglesia de mengano, yo a la de zutano…” Pablo lo llama carnalidad. No lo suaviza.
5. La responsabilidad de pastores y líderes.
· Cuando se predica entretenimiento en lugar de discipulado, se crean consumidores.
· Cuando se promete prosperidad sin cruz, se crean frustrados.
· Cuando se gobierna con control y no con servicio, se crean fugitivos.
· Cuando se construyen plataformas y no personas, se forman multitudes sin raíces.
· Cuando no se enseña La Palabra sistemáticamente, solo se amontona gente
Jesús dijo que el pastor da la vida por las ovejas. Muchos hoy dan discursos y entretenimiento, no vida.
6. Discernimiento: no todo cambio de Iglesia es criticable
Debemos ser honestos, no todo el que se va de una Iglesia está cometiendo un pecado. Hay iglesias abusivas, legalistas, manipuladoras o doctrinalmente erradas. Salir de allí puede ser obediencia a Dios.
Pero ¡Ojo! una cosa es salir por conciencia y verdad, y otra es deambular por comodidad y capricho espiritual.
7. La raíz del problema
En el fondo, el fenómeno revela algo más profundo:
Una fe sin raíces produce creyentes errantes.
Jesús lo explicó en la parábola del sembrador:
“El que fue sembrado en pedregales… no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración” Mateo 13:20–21
No es un problema de iglesias. Es un problema de raíces. A mi entender es un problema de falta de conocimiento bíblico.
Ahora bien. Si sos un creyente que salta de iglesia en iglesia, pregúntate con honestidad brutal: ¿Estoy buscando a Dios o estoy buscando una experiencia que me agrade? ¿Estoy huyendo del proceso que Dios quiere hacer en mí? ¿Estoy comprometido con una comunidad o soy un turista espiritual?
La iglesia no es perfecta, pero Dios usa comunidades imperfectas para formar discípulos reales. El peregrinaje constante puede ser una búsqueda legítima, pero muchas veces es una excusa sofisticada para no crecer.
Y a los líderes: si las ovejas vagan, no siempre es porque son rebeldes; es porque no fueron correctamente pastoreadas.
El llamado es doble: raíces para los fieles, y pastoreo genuino para los líderes.
Sin raíces firmes y sin pastores con el don de serlo, el cristianismo se vuelve una feria itinerante de emociones espirituales…nada más que eso.
El que tiene oídos para oir…que oiga
Juan Alberto Soraire
Un cristiano del montón