Un Dios bobo

Ya pasaron casi tres años, pero ¿Quién no recuerda aquella expresión de Messi dirigida hacia uno de los jugadores de Holanda, en ocasión del Mundial 2022? cuando le dijo: “¿Que mirás bobo?” frase que, sin duda, pasará a la posteridad.

Sonó como una expresión entre simpática e ingenua. Maradona hubiera utilizado otro adjetivo calificativo… de marca nacional. Los argentinos saben a qué me refiero.

Según el diccionario, bobo, es una persona tonta, de muy corto entendimiento, extremadamente cándido e ingenuo.

Traigo a colación este ejemplo, porque tengo en mi mente la idea de que muchos ¿cristianos?, probablemente por falta de información, están convencidos de que el Dios de La Biblia, el Dios que dicen adorar, es precisamente eso: un Dios bobo, tonto, ingenuo y estúpido.

Si indagamos en el pasado, exactamente en la edad media, época dominada por la ignorancia, la violencia y las enfermedades apocalípticas, podemos verificar que se predicaba a un Dios bravo, intimidante y amenazador. Las imágenes pictóricas de aquellos tiempos lo certifican.

Las amenazas, no terminaban solo en las expresiones artísticas, porque los líderes cristianos de aquella época, limitados en sus conocimientos por las circunstancias particulares de la época, aportaban lo suyo. Había que controlar al rebaño y la forma más exitosa para hacerlo era atemorizándolo, presentando a un Dios perverso que mandaría de cabeza al infierno al primero que se desviara del camino.

No pretendo juzgar las acciones de mis antepasados, solo describo hechos, que, por otra parte, ya son historia.

Pero un día, la moneda se dio vuelta.

Pasamos de un Dios temido hasta el extremo, a un Dios caricaturizado: una especie de mezcla entre payaso y marioneta. Un Dios triste, que nos mira desde una estampita, o cuelga de alguna cruz, y que pareciera ajustar sus deseos y designios a los nuestros.

Basta con escuchar lo que se dice de Él en los medios de comunicación, en las redes sociales o en la boca de muchos, donde se lo menciona con insolencia y sin el menor respeto.

Pero claro, hay excepciones. Porque cuando el avión de la vida entra en turbulencia grado 3 y se huele el peligro o la muerte, aquel “Dios estúpido” al que mirábamos irrespetuosamente, de pronto se convierte en el “Dios todo poderoso” al que acudimos desesperados.

Ahora bien. ¿Cuál es el motivo por el cual actuamos de esta manera? Existen muchas razones que podrían explicar este comportamiento, pero me gustaría destacar una en particular: “el profundo desconocimiento del contenido bíblico por parte de muchos de los que se dicen cristianos”.

Porque resulta que estos “auto percibidos” fieles creyentes, no tienen la menor idea de quién es el Dios de La Biblia. El conocimiento que tienen acerca de Él, su carácter y su voluntad, es prácticamente nulo. Y esta ignorancia los lleva a creer que son, lo que en realidad no son. Se consideran autos… solo por haber nacido en un garaje.

Han construido un Dios a su conveniencia: un Dios a medida, buenazo, sumiso, condescendiente, sin carácter, ciego, sordo y mudo, un Dios, según ellos, “que perdona todo”. Un Dios buenudo, diríamos en Argentina.

Por eso, hoy los invito, como corresponde, acudir a La Biblia para dilucidar estas cuestiones, del mismo modo que los musulmanes acuden al Corán y los judíos a la Tora.

¿Otra vez La Biblia? ¡Y dale con La Biblia! Sí, ¡La Biblia! ¿O acaso prefieren consultar estos asuntos con el manipulador religioso de turno? ¿O tal vez con el santo que llevas en el bolsillo, que, ese sí, es ciego, sordo y mudo?

Lo cierto es que la voluntad del Dios de los cristianos está claramente expresada en las Escrituras. Podrás tenerla en cuenta o no, pero te anticipo algo: después no se aceptan reclamos.

Acerca de lo que piensa el Dios de los cristianos sobre el tema que nos ocupa, permíteme resumírtelo en dos versículos:

Juan 3:16: “… de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él crea no se pierda más tenga vida eterna”

“Dios es amor”

Números 14:18 “El Señor es tardo para la ira y grande en misericordia, perdona la iniquidad y la rebelión, pero de ningún modo tendrá por inocente al culpable”

“Dios es justo”

A buen entendedor pocas palabras.

¡Ah! Casi me olvido: esto aplica a todos los seres humanos, incluidos los cristianos, independientemente del templo que asistan.

Te dejo mi reflexión personal:

“El Dios creador del universo, y de todo lo que hay en él, vos incluido, merece algo más que ser tratado como el papá Noel del subdesarrollo. Respétalo. No lo subestimes, algún día estarás frente a su presencia”.

Juan Alberto Soraire

Un cristiano del montón